Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2012

Corona solar

“¡Ah, divino doctor! No me des nada. Tengo tu veneno, tu puesta de sol y tu noche de luna y tu lira, y tu lírico amor”. Rubén Darío Hoy era el día. Desde hace un tiempo no podía evitar pensar en esta fecha, la anhelaba de cierta manera, aun si no tuviese alguna actividad planeada para este momento. Mis ánimos en los recientes días habían cambiado excesivamente, me sentía hasta volátil por las variaciones de parecer constantes, de un alba a otra; en retrospectiva, me hubiese podido encontrar aceptando opiniones completamente opuestas, no ajenas, mías, aunque contradictorias entre sí. Incluso antes de ese período, en una época de actividad en el imperio, no tanto bélica, pero sí de planeamiento, mi mente se encontraba distraída con el día a día, no importaba nada más que levantarse por la mañana, temprano, e ir con la mente fresca a poner en práctica todo lo enseñado por nuestros sabios mentores: fusionar los conocimientos teóricos con lo que habíamos aprendid...

Dear Cassandra

No podía dormir, a pesar de las varias capas de oscuridad que le proporcionaba a mi vista, ya que no bastaba con la delgada tela de mis párpados para ocultar la claridad, requería también de un lecho apropiado, cerrado, donde nadie pudiese irrumpir en mi paz, agregando, además, un cortinaje que no dejaría filtrarse ni la mínima gota de luz. Aún así no podía descansar, trataba de ocultar por métodos externos problemas interiores, aunque el silencio y la penumbra fueran sepulcrales, el caos habitaba únicamente en mi mente, en mi subconsciente, en sueños que no podía callar y que constantemente evocaban la imagen de su rostro. Desistí, una a una fui retirando las barreras contra la luminiscencia y busqué, aún medio dormido, por todas las habitaciones de nuestro hogar, a mi compañera. Siempre silenciosa, en ocasiones donde quería hablarle y no hallaba su compañía solía pensar que, si se lo propusiera, podría engañar hasta a mis más agudizados sentidos y no dejarse ver. Pero última...

Tarde a solas

A veces me pregunto por qué no puedo convertirme en un ser conformista, que sea feliz con lo poco que tiene, alguien menos caprichoso, que pueda desear menos y anhelar el alcance de metas más viables. En épocas de pérdida, como la actual, no hay segundo en mi vida en el que pueda dejar de pensar en lo que tuve y perdí. En lo que tuve y perdí, jamás recuperable, nunca reemplazable, desearía detener mi corazón que late por lo que desea, por más ridículo que este deseo suene para la mente. Y ésta, siempre indetenible, no deja de martillear mi existencia con pensamientos, uno tras otro, incesantes, alimentados aquellos por los latidos de mi inconforme corazón. Entre lágrimas me preguntaba, unos minutos atrás ¿por qué a veces deseo estar muerto?, ¿por qué si a veces deseo estar muerto, cuando estoy vivo sigo exigiéndome, continúo albergando la esperanza de ser feliz?, ¿por qué no puedo simplemente aceptar que estoy muerto en vida?, ¿acaso la vida y la muerte son tan incompatibles?, ¿n...