Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2013

Discurso a mi gato

Es bastante incómodo eso de enemistarse con alguien que amamos de manera permanente, tener que tragarse las palabras, jamás enunciarlas, pero darles vuelta una y otra vez en la mente, de manera constante, obsesiva, enferma… ¡Por Dios! En el tren, en el carro, en las aceras, antes de dormir, en medio de una obra de teatro, una interpretación musical o un libro. Que cualquier maldita frase que leas te haga repasar el discurso que jamás será pronunciado. Frente al espejo, mientras estás en el baño… Olvidar lo que se sentía concentrarse en la página de una novela o de un texto académico. Antes era facilísimo, al leer me perdía en el mundo que se me presentaba ante mis ojos, en el mundo de las ideas, en la reflexión que me separaba de la realidad que vivía, ahora no me es posible, es más que imposible separar mis pensamientos de mis vivencias. Lo único que me salva es la inconsciencia del sueño, hace unos años el imaginario de mi mente se desgarraba al unísono con mi ánimo al despertar...