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Memories

Aunque pudiese borrar de mi memoria todo lo referente a ti no me atrevería, a pesar de los sueños rotos, el odio que me profesas, el intenso amor no correspondido que siento por ti y la plena conciencia de que nunca más mi vida volverá a ser tan feliz como ya lo fue alguna vez, demasiado temprano en mi existir, sufro de las maldiciones de toparme al amor de mi vida tan pronto y no cuando ambos ya hubiésemos vivido y madurado a costa de otros.

Mientras dejaba que mis pensamientos fluyesen libremente cual azuladas aguas que recorren una cuenca, una habilidosa y por sobre todo hermosa hechicera me observaba fijamente, con ojos que pareciesen conocer mis diversas divagaciones. He de admitir que era incómodo y ese comportamiento terminó destruyendo mi línea de pensamientos, pero en todo caso no era momento para estar perdiéndome en mis ideas, había ido hasta este extraño lugar para precisamente hablar con la oscura, exótica e intimidante hechicera.

-Me han llegado ciertos rumores sobre una de sus más asombrosas habilidades, lady- dije con voz pausada y seria, ya en aquellos momentos no podía pensar en nada más que en los profundos y bellamente adornados orbes de la incitante y poderosa joven, que me veían clarificando mi alma con solo su mirar color de cielo.

-Déjeme adivinar, viene para que le cuente sobre mi capacidad de transformar los recuerdos… y de eliminar a las personas de ellos ¿Cierto?- La sonrisa escapó de mis labios como que si fuese innata en mí, cuando más bien era difícil dejarla salir; al parecer la fémina si podía leer mis pensamientos o simplemente su intuición rozaba lo sobrenatural.

-Precisamente… pero no es necesario que me cuente nada, la verdad no imagino como tal cosa puede ser efectuada y dudo entenderlo, menos si eso implica magia. Venía a preguntarle si ha tratado con cierta persona- Introduje mi zurda en uno de los bolsillos de la larga gabardina que me protegía del frío que se mantenía presente y persistente en el efímero invierno, sacando luego un papel que era sumamente similar a un papiro.

Con ayuda de la otra mano, sintiendo apenas la consistencia del papel entre mis dedos por causa de los guantes que eternamente protegían mis palmas, extendí el papel y le mostré a la joven la elegante letra escrita en un idioma ininteligible para mí, luego mostré con uno de mis índices el lugar donde aparecía el nombre de pila de mi amada. Después de que ella lo vio le entregué el papiro y saqué del mismo bolsillo un retrato pintado de mi hermosa dama inspiradora, mostrándosela también a la hechicera con inexpresividad en mis gestos.

-¿La conoce?- quise que mi voz surgiera de mi garganta lo más fuerte e inexpresiva posible, tal y como eran mis gestos, pero quizás por premeditar lo que haría al hablar se quebró ligeramente el tono, haciéndome sonar como que si estuviese en dolor.

-Verá caballero… esto es un contrato, y sí he visto a esta joven porque hace pocos días vino, a lo mucho un par de noches atrás- me miró con un aire melancólico rodeándola mientras que enrollaba el papiro entre sus manos, y yo temí lo peor, lo que terminaría de destruir mi vida por completo, más no fue que temiese, era ya todo un hecho conciso lo que la hechicera diría a continuación.

-Su amada vino a pedirme, remuneración en mano, que lo borrase a usted de sus memorias, y así hice… ella no tiene idea tan siquiera de quién es usted. Se me pasa por la mente la idea de que si gusta podría cesar su dolor haciendo lo mismo para usted, para que el recuerdo de ella deje de atormentarlo…- pero yo ya le había dado la espalda a la oscura joven y había comenzado a caminar de regreso, decidido a no olvidar nunca a mi amada aunque ella no supiese de mi existir. Aunque los recuerdos me persiguiesen arruinando mi existencia por la eternidad.

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