Ir al contenido principal

5 de mayo

Toda la noche he pensado en vos, como siempre ocurre cuando festejo en mi casa, por cualquier razón, y obviando, lo visiblemente obvio: las drogas involucradas. El pensamiento recurrente, necio, que solamente el ácido me puede proveer. La necesidad constante de atender a aquella lejana, pero reciente, línea de pensamiento que ignoré mil veces por distraerme en la conversación. En la percepción extraña del mundo, en la música del guitarrista que terminó de casualidad en mi casa, amigo de un amigo.

Todas estas distracciones ante mí, sin embargo, el pensamiento siempre vuelve, aunque se entremezcle con otros: es la primera vez que escribo en ácido. ¡Hace tanto tiempo quería hacerlo! Pero nunca propicié las circunstancias o me di a la tarea de simplemente sentarme y hacerlo. Hasta hoy. ¡Y estoy feliz!. Pero bueno, me distraje, de nuevo,  al menos esta vez con mis propias líneas de pensamiento. De acuerdo, sí, sí. ¡La idea recurrente! 

Trataba de vos, como siempre, porque aparentemente la frase de "Con una mujer se pueden hacer tres cosas: amarla, extrañarla, o convertirla en literatura" aplica también para hombres "Con un hombre se pueden hacer tres cosas...", o "Con una persona (amada) se pueden hacer tres cosas...". You know the drill.

En una de mis recurrentes visitas a "verme al espejo" estando en estados alterados de la conciencia, decidí (o no) regalarme unas cuantas expresiones faciales, según yo controladas. Hasta que una se coló de la nada y me hizo recordar demasiadas cosas, todas relacionadas con vos. ¿Sabés lo doloroso que es que hasta tus propias expresiones faciales, las tuyas, PROPIAS, te recuerden a alguien más? Pues bueno. Yo sé lo doloroso que es. La expresión en cuestión carece de importancia, lo importante es que pasé de un rostro alegre a uno de llanto casi de inmediato, y no podía quitármelo de la cara, y entre más trataba, más recordaba. Acá vivía él, sus dos gatos. Éramos 6. Ahora ya no está y somos sólo 3. E igual te gusta, ser tres y no seis. Pero eso ocurrió, viviste una vida por un breve lapso de 4 años que pensaste iba a ser tu vida por el resto de tus días.

Pero fue un sueño de toda una vida que nació, creció y se consumió en tan sólo 4 años.

Y ahora me levanto acá, aún con los efectos de las drogas martilléandome el cerebro, con personas a mi lado, creando arte en la misma sala de mi casa, inundando el lugar con una belleza indescriptible, sonora, que se fusiona con la tenue luz del sol atravesando la cortina roja, de la pared roja, ¿recordás? La de la sala, no la de cuando lleguemos a estar viejitos, tras años de estar juntos y digamos: "¿Te acordás de la pared roja de nuestra primera casa?" Bueno, no esa pared, ¡LA OTRA!

Y bueno, la música, el arte en mi propia sala, de personas que la vida me ha puesto en el camino y de quienes he pensado "Espero que podamos recorrer bastante camino juntos antes de que alguno de los dos tenga que partir". Con esperanza de que el camino sea largo, pero sin la ilusión de que el camino siempre vaya a ser el mismo: Los caminos nunca son el mismo para dos personas que pisen esta tierra. Fue difícil entenderlo, pero lo entendí.

Me gusta la vida que llevo, levantarse un domingo, y digo levantarse como eufemismo, porque nadie ha dormido desde hace mucho acá. Con una guitarra hermosísima sonando en vivo, y poder cantar Black de Pearl Jam con un café al lado. Suena verdaderamente envidiable. ¡Amo la vida que llevo!

Aunque de vez en cuando, en ocasiones como ésta, recuerde las vidas que llevé.

Como decía el gran Moffat, que ambos nos cautivó en su momento: "We're all different people all through our lives.  And that's OK, that's good, you gotta keep moving, so long as you remember all the people that you used to be.”

Comentarios

Entradas populares de este blog

The writer

Vengo de ese mundo escondido y prohibido, camino lentamente mirando hacia mi refugio paso la llave por la puerta, con un zumbido… abro mi lugar oscuro que esta totalmente vacío. Me siento suavemente en el suelo frío y muerto recuerdo mi camino de venida hacia acá traía mi mente ocupada en mi sentimiento algo, que muy pronto mi corazón olvidará. Me mostró sus escrituras, yo las subestimé pensé que a mi lírica oscura nada superaría, no la superó, pero hablaba de mi, me desanimé y apenas sentí como ella, por mi culpa sufría Fue impactante cuando leí esas palabras. Mi sentimiento despertado por ellas, no debían no debían de existir, pero fueron escritas cuando leí sus versos y como esas letras morían. Quisiera sentir algo por este acontecimiento como lo hacia antes, hace apenas unos días pero todo lo que sentía de repente ha muerto ¿O será que fue una neblina, que yo mentía? Yo la engañé, la hice sufrir, la enamoré, su corazón se siente engañado, triste y enamorado escribe poemas, pensando...

Sacrifice

Como que si se tratase de un eclipse nuestros cuerpos se acercaron y nuestros cabellos se entremezclaron, tal hecho recordaba sin duda alguna a la unión del magnánimo sol con la eterna noche desprovista de luna y demás astros luminiscentes. Tal y como aquello se percibía había sido la pasada jornada, un caluroso día y una fría noche de luna nueva, en todas aquellas horas su compañía había adornado el tiempo, haciéndolo mucho más grato e interesante que de costumbre. Ahora las manecillas del reloj que yacía pintado con tinta invisible, en lo profundo de aquel oscuro lago que era el firmamento, indicaban que ya habíamos cambiado de fecha, ya era un poco más tarde que la medianoche… oh mágicas horas, aquellas que van del fin del día a una hora luego de transcurrido tal instante. El manto nocturno cubría nuestras siluetas y nos proporcionaba vidrios reflectores imaginarios que permitían admirar en conjunto nuestra propia belleza y la ajena, tan diferentes una de la otra pero a pesar de ell...

Vicious

Como que si fuese movido meramente por el instinto o el deseo, aquel ente propagador de constante oscuridad se había levantado del diván situado en su lujoso apartamento, colocó la copa contenedora del más glorioso elíxir de la lujuria en una mesa aledaña y emprendió su camino a la salida del recinto. Ya iba ataviado con prendas aptas para la ocasión, siempre lo estaba, ya que bien definido era para él ese modo extravagante pero atrayente de vestirse. Un ligero antojo irrumpió en su mente al observar una bien tallada botella inmediatamente delante de su persona, tomando las llaves con destreza y mientras rodeando el perímetro del contenedor de aquella bebida con la otra mano, dio un trago largo que fue interrumpido justo cuando una sonrisa se hacía presente en su expresión, en ese instante la devolvió a su lugar con un tanto menos de peso. Su rostro se mostraba algo más plácido ahora e inclusive lucía más apuesto. Abrió la puerta mientras que hacía girar el llavero, haciendo que bailas...