Basándome en lo que me dijo un colega, hace algunos días, es que hoy decidí escribir un poco de nuevo. Sus palabras fueron las siguientes, para brindar algo de contexto: "Ya todo está inventado, lo importante es la perspectiva que usted le dé". Y es que, ¿cuánta gente pudo haber escrito ya sobre los días de la semana?, ¿específicamente sobre el día de hoy? Oscuro, aunque al abrir las ventanas por la mañana no se logre percibir más que una enceguecedora luz y el celeste del cielo. A pesar de eso gris, frío, tan tranquilo como la cenil vejez luego de haber experimentado la vida entera: agitada y estrepitosa.
Un día triste, a pesar de que se dedique al esparcimiento. Un período de veinticuatro horas en el que la mayoría permanecemos en un estado lángido, lamentando el día que viene, pero a la vez, en secreto, anhelando su llegada. Muchos lo ven como el principio, yo sólo lo veo como el fin.
Aunque amanezca a su lado en la mañana, todo sea dulce y nuevo y no hayan preocupaciones. De nada sirve, porque mi amiga la nostalgia se presenta más fuerte que nunca.
¿Por qué? No es un fenómeno aislado, no sólo a mí me ocurre... ¡Para nada! Recuerdo que he pasado días enteros, y con días me refiero a días como éste, donde no he hecho más que abalanzarme a mi lecho, observar la parte de abajo de mi camarote y perderme en mis pesimistas pensamientos al ritmo de todas las interpretaciones que tenga a mano de "Gloomy Sunday".
¿Y qué más prueba de que no sólo yo me veo afectada por la capa de pesimismo que este momento de la semana parece propagar que todas las canciones y poemas al respecto?
-Everyday is like Sunday/ Would you imagine how awful?
Y aunque quisiera dar un guiño de esperanza al final, para que no todo luzca tan mal, lo siento, pero no puedo. Porque esta felicidad no es más que algo pasajero.
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