El lugar en cuestión es un bar, en el fondo hay un pequeño escenario un metro elevado sobre el suelo. La tapicería es de madera clara y sobre ella se encuentra una mujer vestida de azul, tocando guitarra y cantando al unísono de una manera suave y armoniosa. L y A se encuentran lejos del escenario, en una mesa apartada del resto de los clientes, conversando enardecidamente, interrumpidos sólo por los sorbos a sus respectivos vasos de whisky.
L: Yo sé que no es fácil para usted creer que me encuentro bien, pero me conozco más de lo que parece.
A: Eso decía la vez pasada, y ya sabemos cómo terminó ese asunto. Juro que me fue imposible creerle cuando hace unos años me dijo, con una certeza casi verosímil: “No siento nada por esa persona, es sólo lo que me conviene en este momento”.
L: Bueno, en este momento no hay nadie que sostenga mi interés. Me da curiosidad el mundo, la humanidad, pero estoy seguro de que terminará siendo una decepción, como siempre lo es. ¿Quién diría que un museo o un punto de interés turístico clandestino representaría más entretenimiento para mí que las personas, cuando siempre he sido tan curioso con la gente?
A: Usted necesita tiempo para estar solo. Nunca ha tenido un verdadero tiempo para estarlo.
L: Y en eso estoy. He descubierto que hasta me gusta la soledad. Y que la soledad no puede matarme, contrario a lo que siempre creí. Claro, no tiene nada de malo la compañía de algunas personas queridas de tiempo en tiempo, o de personas nuevas a las que pueda tolerar. ¿Pero depender de una persona específica para mi tranquilidad? ¡Jamás! Y por eso digo que estoy cómodo estando solo.
A: Eso no es estar solo.
L: Usted siempre se va a extremos. En la esencia lo estoy. No tengo del todo a quien acudir si me siento mal, nadie puede realmente entenderme, nadie estará allí para mí realmente cuando lo necesite. Estoy roto, y solo, y nadie puede juntarme y armarme de nuevo excepto yo mismo. ¿Qué importancia tiene si estoy rodeado de gente que me distraiga de tener esta clase de pensamientos con recurrencia? Yo espero eventualmente aprender a estar completamente cómodo con mi soledad y ahí, con naturalidad, pueda volver a considerar el hecho de tener una compañera a mi lado. ¡Aunque quizás me llegue a estorbar!, quizás nadie sea suficiente, quizás ni ella misma lo sea. Son cosas que no sé.
A: Una parte mía siempre va a creer que usted es sumamente masoquista. Según lo que sé usted no está solo, tiene amigos, incluso las personas con las que tuvo dificultades son ahora parte de sus amistades. ¿Entonces? Me parece que simplemente le gusta estar en este limbo donde no tiene que decidir nada. No va a permitir jamás que la soledad lo consuma enteramente, pero tampoco está dispuesto a dejar que los demás realmente se acerquen a usted y darles una oportunidad de hacerlo sentir mejor. Es un estado tibio, y a los tibios ni Dios los tolera.
L: ¡Bah! Puede que tenga usted razón, y “I’m only happy when it rains”, como dice aquella canción. En estos momentos no sé qué vaya a ocurrir con mi vida. Lo único que sé es que he aprendido y si continúo así lo más seguro seguiré aprendiendo. De mí, del mundo, de mis errores y mis aciertos. Y sí, puede que disfrute un poco más de lo normal no tener un rumbo definido, pero lo considero normal en estos casos. Lo más que puedo hacer es no crear falsas expectativas en las personas y entender mis límites. Tampoco crearme falsas expectativas solo. No es pecado ser un poco hedonista y divertirme cuando no esté pensando en lo que deseo. Yo sé lo que deseo. Y aún no se puede. No sé si se pueda. Lo más que puedo hacer es ser yo mismo, y yo soy esto: A Broken Ace, para hablar en sus términos. Y funciono mejor cuando estoy roto. ¿De qué me sirvió toda esa felicidad? Para estancarme, ¡para eso! Qué bien me hizo.
A: Pues es claro el principal cambio que aún necesita ejercer. Debe encontrar una manera de seguir disfrutando la vida, ser libre, feliz, productivo y tener toda esta energía que me muestra ahora aún cuando todo esté bien. No puede seguir emulando y autosabotéandose para permanecer en un estado de miseria eterno donde pueda sentirse cómodo. Porque sólo así ha logrado la comodidad. Porque sólo eso conoce… No pretendo ser hiriente, pero es la realidad. Usted mismo lo admite.
L: Claro que lo admito… Mientras estaba con ella, en cada uno de los pasos que tomábamos, siempre sentí que algo estaba mal. Siempre sentí que no merecía esa felicidad, que no era para mí. Que esta situación en lo que estoy ahora es lo que merezco. Y ahora estando acá, lamento todos los días de mi vida, a todas horas, no haber actuado de la manera más sensata para seguir a su lado hasta el final de mis días.
A: Pero ahora sabe todo esto, y podría ser diferente la próxima vez.
L: Lo lamentable es que no deseo una próxima vez. Por más dramático que suene desearía haber muerto en vez de quedar así, muerto en vida, deseando imposibilidades y con todo un mundo por descubrir que no deseo descubrir a menos de que sea a su lado.
A: Vamos hombre, no hable así.
L: Por eso es más fácil simplemente tomarme este whisky de un sorbo y no hablar de estos temas.
A: …
L: Espero me entienda mejor ahora. No estoy bien. Pero no me molesta pretender que lo estoy, al menos es más soportable.

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